NO HE VENIDO A ABOLIR, SINO A DAR PLENITUD

El Dios que es Vida y Amor se ha ido revelando y dando a conocer al ser humano a través de un proceso pedagógico al que llamamos Revelación. Se ha ido mostrando, siempre en toda su plenitud, pero de forma paciente, según la humanidad ha estado capacitada para entenderle. Nunca ha venido a abolir las formas progresivas de conocerle, sino ha ido acercándonos cada vez más a su plenitud. Desde lo más externo, desde las manifestaciones naturales, del fuego, de las tormentas, el sol, la luna, se ha ido introduciendo como un acompañante de lo humano. El Dios que se acercó a Abrahán en su vejez, a Moisés en la liberación de la esclavitud, ha necesitado siempre a un interlocutor. Hizo alianza con un pueblo al que eligió para que mostrara al resto de las naciones su poder salvador. La humanidad desde su origen está abierta a la posibilidad de convertirse en ?amigos de Dios?, ?familiares de Dios?.

Y la humanidad ha ido llenado de expresiones de admiración, la experiencia recibida de parte de Dios. ?Compasivo?, ?misericordioso?, ?clemente?, ?padre?, ?rey de los ejércitos? y también ?todopoderoso?. Cada nueva revelación de Dios no borra la anterior, sino que la va volviendo más nítida y menos borrosa. Que Dios tiene poder, que su brazo es fuerte, que vence a las dificultades es cierto. Pero decir que Dios es todo poderoso puede ser fuente de equivocaciones o interpretaciones erróneas. El pueblo de Israel fue poco a poco distorsionando la relación que tenían con su Dios. Se apropiaron el ser el pueblo elegido Dios se ha revelado como ?el Fuerte, el Valeroso? (Sal 24, 8), aquel para quien ?nada es imposible? (Lc 1, 37). Su omnipotencia es universal, misteriosa y se manifiesta en la creación del mundo de la nada y del hombre por amor, pero sobre todo en la Encarnación y en la Resurrección de su Hijo, en el don de la adopción filial y en el perdón de los pecados. Por esto la Iglesia en su oración se dirige a ?Dios todopoderoso y eterno?.

Que Dios nos haga hijos suyos es una de las muestras de su poder. No entendemos el poder en clave humana, sino como el ejercicio de la autoridad. Por eso no podemos cambiar la historia de la salvación, ni abolir ninguna Palabra que sale de la boca de Dios. Lo que sí que nos corresponde es priorizar los dogmas. Y tener claro que l mandamiento del amor, es el que resume toda la Ley y los profetas. Por eso Dios nos hace hijos suyos, y no esclavos. ?Adopción filial?. Adoptados como hijos. No es un poder el de Dios arbitrario como el de los tiranos. No busca despertar en nosotros el temor, sino el amor. Es un poder procedente del Amor, que es su esencia. Dios sólo puede Amar. Por eso su omnipotencia se ha manifestado en la debilidad de Jesucristo en la cruz. Sólo la fe puede descubrir lo grande y salvadora que es la Palabra que sale de la boca de Dios.